martes, 23 de agosto de 2011

Fin.

Ponernos de puntillas para rayar la perfección, ayudándonos de tacones.  Rojos, como tus labios. Rozan el cigarro que acabas de encender, la lluvia suena de fondo, también un fondo, gris, como el humo del Lucky, en una imagen de película, barata, si, de esas que se ven en el cine los domingos tristes de otoño, cuando las hojas cubren la calle. Imágenes de postales, de gasolineras al borde de la carretera, que no sabe donde empieza ni acaba. Solo sabemos seguirla, juntos,  sin conocer final, solo con tabaco, alcohol y compañía que nos hace la radio a las cuatro de la mañana mientras conduces.

Noches frías de lluvia caliente, que destempla, que tiembla, nos hace tiritar. Me das tu chaqueta. Huele a ti. Me encanta.  Corremos bajo esos soportales del motel, cutre, como no. “Tengo frio” , susurro. Me 
abrazas desde atrás.  Me conoces. Me… no lo sé... Sigo dando vueltas a la cabeza, que hacemos aquí, lejos de todo, lejos de la rutina, de los míos, de los tuyos, de nosotros mismos. Ahora entiendo. Huimos, empezamos de cero… Beso. Despacio,  suave, con cariño, como a mí me gusta. Me conoces. Me… haces temblar, lo sabes, y sigues… despacio, suave, caliente… Paras, das una calada, sigues. Beso. Me… no pares.

viernes, 19 de agosto de 2011

Ego.


Sentencio mis palabras, un sello en los labios. De aquí no sale nada más. Tiempo de pensar, de hojas en el parque, de color marrón, amarillo y gris. Demasiado gris, nunca blanco o negro. Gris oscuro que asusta. Nunca las cosas claras, porque cuesta. Cuesta ser claro, certero, saber justo que decir sin rodeos. Inventando reacciones, conversaciones. Respuestas. Que nunca llegan. No. Esta vez no.

viernes, 5 de agosto de 2011

EEUU

Hablando con una amiga recién llegada de los estados Unidos, comentaba que en un campamento todos los días por la mañana hacían el izamiento de la bandera, primero la de USA, después Carolina Del Norte, mano en el pecho, ofrecen su corazón, su cabeza, sus manos, para el trabajo el estudio, a la patria. Pobre del que se le ocurra abrir la boca durante el juramento. Niños, adolescentes, educados como maquinas en el país de la “Libertad”, de “la valentía”, aprendiendo a amar a su patria por obligación y no por vocación. “Esto es así porque lo digo yo”. También ella habló sobre los voluntariados, otra amiga intervino con que ella también había sido voluntaria, porque su familia le había obligado. “Si no eres voluntario está mal visto, los usan para hacer cosas de las cuales se tiene que encargar el estado, pero se encargan los voluntarios, así el Estado se ahora dinero.” Sin seguridad social, sin jubilación, haciendo clones en los campamentos de verano… ¿Es justo?  ¿Somos iguales?H

miércoles, 3 de agosto de 2011

Horas de luz.

Disfruta de las últimas horas de luz que nos quedan, de esta luz tenue que se apaga poco a poco, que no hay otra igual, que no existen días y oportunidades iguales, cada una es distinta, como las horas de luz, diferentes,  llenas de color, de calor, de sueño, de tiempo, claro que, como, todo se agota, una vez que se acaban las horas de luz, llega lo oscuro, sin salida, sin opción de iluminarse, ni si quiera con luz artificial. Imagina que las horas de luz que nos quedan, forman parte de un último día juntos, que te sientas al borde de un acantilado, mirando al mar, con el pelo revuelto y olor a sal en la ropa, al igual que la persona que está a tu lado. Imagina por un momento que lo último que tienes que hacer para acabar es besarla. Solo, imagina, imagina… Ahora deja de fantasear y hazlo. Espabila.