sábado, 12 de noviembre de 2011

Dedicado

Mirando atrás, guardando las espaldas de los demás sin pedir nada a cambio. Saber que estuviste ahí cuando lo necesité, y cuando no, también, gran apoyo, una gran ayuda, una gran persona, que pocas veces tienes la suerte de llegar a conocer en esta vida que nos toca, nos une y nos separa (aunque no queramos). Tuvimos épocas de hablar, hasta muy entrada la noche, otras de más distancia, que estaba ahí, pero no se hacía mucho de rogar, porque, creo que ambos sabíamos que no era muy significativa, se rompía a la mínima que cualquiera de los dos quisiera.
Puede que yo al principio no cuidara bien  la amistad, que muchas veces no prestara atención a lo que tú sentías o lo que quisieras decir. Por suerte, el tiempo cambia, y mucho (míranos ahora) a las personas, sobre todo a mí.
Etapas nuevas empiezan ahora, muchas ganas de saber cómo irá esto, siempre contigo, hasta el final, porque demasiado nunca es suficiente,¿ no? No hace falta decir cuánto te aprecio, y lo que te quiero, porque creo que es evidente.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Ni el como ni el donde.


Llovía demasiado como para salir de la cama. Miré  por la ventana. Mañana gris de siempre, de otoño. Me incorporé, me di cuenta de que aun seguía desnuda. Me gire hacia la mesa y encendí un cigarro. Fui a la ventana, la abrí de par en par. Sentía la lluvia caer sobre mi cara y la mano extendida hacia afuera hacia que se me pusiera la piel de gallina en todo el cuerpo. Recordé la noche anterior, al bajar del coche, llovía demasiado, como ahora. Note tus dedos rozando mi espalda. No oí tus pasos, consigues ponerme de los nervios. Un beso en el cuello me da los buenos días, tu mano en mi vientre me dice que es hora de desayunar. Quiero comerte.  Me giro, te beso, nos miran. Cierro la ventana, corro las cortinas, todo lo que pase ahora es solo nuestro. Suena egoísta pero no quiero compartirte con nadie. Tiembla la pared, la cama, los muelles y yo. Te necesito cerca, necesito que me beses, busco tus labios, por supuesto, los encuentro.

martes, 23 de agosto de 2011

Fin.

Ponernos de puntillas para rayar la perfección, ayudándonos de tacones.  Rojos, como tus labios. Rozan el cigarro que acabas de encender, la lluvia suena de fondo, también un fondo, gris, como el humo del Lucky, en una imagen de película, barata, si, de esas que se ven en el cine los domingos tristes de otoño, cuando las hojas cubren la calle. Imágenes de postales, de gasolineras al borde de la carretera, que no sabe donde empieza ni acaba. Solo sabemos seguirla, juntos,  sin conocer final, solo con tabaco, alcohol y compañía que nos hace la radio a las cuatro de la mañana mientras conduces.

Noches frías de lluvia caliente, que destempla, que tiembla, nos hace tiritar. Me das tu chaqueta. Huele a ti. Me encanta.  Corremos bajo esos soportales del motel, cutre, como no. “Tengo frio” , susurro. Me 
abrazas desde atrás.  Me conoces. Me… no lo sé... Sigo dando vueltas a la cabeza, que hacemos aquí, lejos de todo, lejos de la rutina, de los míos, de los tuyos, de nosotros mismos. Ahora entiendo. Huimos, empezamos de cero… Beso. Despacio,  suave, con cariño, como a mí me gusta. Me conoces. Me… haces temblar, lo sabes, y sigues… despacio, suave, caliente… Paras, das una calada, sigues. Beso. Me… no pares.

viernes, 19 de agosto de 2011

Ego.


Sentencio mis palabras, un sello en los labios. De aquí no sale nada más. Tiempo de pensar, de hojas en el parque, de color marrón, amarillo y gris. Demasiado gris, nunca blanco o negro. Gris oscuro que asusta. Nunca las cosas claras, porque cuesta. Cuesta ser claro, certero, saber justo que decir sin rodeos. Inventando reacciones, conversaciones. Respuestas. Que nunca llegan. No. Esta vez no.

viernes, 5 de agosto de 2011

EEUU

Hablando con una amiga recién llegada de los estados Unidos, comentaba que en un campamento todos los días por la mañana hacían el izamiento de la bandera, primero la de USA, después Carolina Del Norte, mano en el pecho, ofrecen su corazón, su cabeza, sus manos, para el trabajo el estudio, a la patria. Pobre del que se le ocurra abrir la boca durante el juramento. Niños, adolescentes, educados como maquinas en el país de la “Libertad”, de “la valentía”, aprendiendo a amar a su patria por obligación y no por vocación. “Esto es así porque lo digo yo”. También ella habló sobre los voluntariados, otra amiga intervino con que ella también había sido voluntaria, porque su familia le había obligado. “Si no eres voluntario está mal visto, los usan para hacer cosas de las cuales se tiene que encargar el estado, pero se encargan los voluntarios, así el Estado se ahora dinero.” Sin seguridad social, sin jubilación, haciendo clones en los campamentos de verano… ¿Es justo?  ¿Somos iguales?H

miércoles, 3 de agosto de 2011

Horas de luz.

Disfruta de las últimas horas de luz que nos quedan, de esta luz tenue que se apaga poco a poco, que no hay otra igual, que no existen días y oportunidades iguales, cada una es distinta, como las horas de luz, diferentes,  llenas de color, de calor, de sueño, de tiempo, claro que, como, todo se agota, una vez que se acaban las horas de luz, llega lo oscuro, sin salida, sin opción de iluminarse, ni si quiera con luz artificial. Imagina que las horas de luz que nos quedan, forman parte de un último día juntos, que te sientas al borde de un acantilado, mirando al mar, con el pelo revuelto y olor a sal en la ropa, al igual que la persona que está a tu lado. Imagina por un momento que lo último que tienes que hacer para acabar es besarla. Solo, imagina, imagina… Ahora deja de fantasear y hazlo. Espabila.

miércoles, 6 de julio de 2011

Versando las palabras que darán a las conclusiones de tus miradas, desesperadas por entrar en tu cama, que no me dejes salir de ella, vivir entre tus sabanas, como el rayo de sol entra por una persiana, raya tu espalda de esperanza, tus labios de deseo del beso más perfecto jamás contado, impaciente por probarte. Como una partida de cartas, la sensación de llevárselo todo, menos a ti. Saber con seguridad que estarás ahí cuando te necesite. Como la cruz al final del rosario al que rezas, teniendo la esperanza de seguir ahí.

jueves, 9 de junio de 2011

El ser humano perfecto es aquel que no tiene conciencia ni mente propia, el más maleable ante los ojos de los líderes del planeta. UN títere al que poder mover a su antojo según le convenga. Nos sublevamos, a cada paso, cada respiración contada a cada minuto, queremos ser diferentes a los demás, pero nos acercamos mas a ellos dentro de nuestra originalidad. Caminamos en lo que creemos que es un campo abierto sin límites, pero en realidad lo hacemos un por un embudo. Todos hacia el mismo sitio, hacia la muerte, hacia la luz al final del pasillo. Somos un rebaño guiado por las personas de poder, los políticos son las manos que mueven a los títeres, pero los verdaderos guionistas de la vida son los que dirigen el teatro desde fuera.

domingo, 16 de enero de 2011

B.

Son demasiadas cosas las que no dejan pensar con claridad, no sabes que estás haciendo ni por qué. Te encuentras en unas escaleras tirada fumando un cigarro que sabe a…  a cualquier cosa, menos a lo que de verdad quieres. A gloria, a felicidad, a ganas de comerse el mundo, a despreocupación. Giras la cabeza y ves sombras difusas que gritan, hablan y se ríen por la mínima expresión. Por muy felices que parezcan no te gustaría ser así, ebrios de ego, de creer que ser más originales que el resto por que lo vayan pregonando a voz en grito a cualquiera que pase a su lado, despreciando a todos los que no son como ellos.

martes, 4 de enero de 2011

Es como si todo lo que hubiera vivido con él quisiera reducirlo a cenizas. Todo, todos los recuerdos, todos los momentos vividos, los besos, las palabras, las miradas, los susurros. Todos los recuerdos que nos hacen como personas, borrados, tirados a la basura. No es que cueste intentarlo, es que es imposible.