Simplemente un pequeño espacio al que evadirme cuando necesito intimidad, no más.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Siéntate al sol. Hace frio. Claro, todo el mundo sabe que el sol de diciembre no calienta. Pero sigue ahí, quieta sin moverse, sin darse cuenta de que es el día más frio de su puta vida. Tonta, eres tonta. Poco a poco se congela, las lagrimas se convierten en escharcha que queda sobre sus mejillas. Pero sigue ahí. ¿Por qué? Quizás… Porque la luz es bonita, porque le gusta ese lugar, o porque le da la gana. Se va enfriando todo, poco, muy poco a poco. Suave, más suave. La luz se va, el sol se esconde, aunque no calienta. No volviste a sentir placer, a lo mejor felicidad. Todo eso se quedo atrás, con el sol que da calidez, pero no calor.
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